La nana Fidelia Córdoba tenía el ritmo en las tetas…
Secundina Caldón, la nana Caldondina, tenía el ritmo en el sembrar o, como decían todas las gentes: tenía buena mano…
La nana Wbaldina Conto Asprilla tenía el ritmo en las nalgas. Éstas desafiaban la ley de la gravedad…
…Para Inocencia todos los jóvenes olían a limpio, a diferentes clases de limpio; en cambio los viejos olían a algo parecido a alcanfor…
Acento Romero tenía el ritmo en el cruzado de pierna. Siempre le dije nana A, que era como la llamaba todo el mundo en Quibdó, pero sobre todo los hombres, que al verla cruzar la pierna exclamaban al unísono: ¡Ah!
"Vean vé, mis nanas negras"
Amalia Lú Posso Figueroa
Ediciones Brevedad
Bogotá, 2003